martes, febrero 06, 2007

una fria soledad

Una fría soledad
En este momento una gota de seda suave y salada al paladar recorre desde mis pestañas asta las encumbradas montañas que son mis mejillas y desembocan el mi pecho tibio pero vació, será pues que no avita un alma dentro de ella que pueda contestar al delirio de mi mente, o acaso son mis oídos los que se han ensordecido ante mi corazón que no deja oír sus palpitantes consejos, tal vez solo estoy loca.

Tan solo soy un muñeco de trapo, el cual el destructivo y frió ser de la soledad han abandonado a la deriva del camino, tal vez la soledad y el no ser de mi existencia han echo olvidar de mi alma y mi corazón la manera de escuchar, pues ya mis oídos no oyen, mis ojos no ven, ni mi lengua se mueve, puede ser que haya muerto y no lo sepa, o acaso estoy perdida dentro y muy dentro de mi misma.

Un silencio asota con fuerza mi ser, sin respuesta a mi mente, y en silencio siento la fría verdad de mi sufrimiento, y a la ves veo, y a la ves oigo, pero ya mi ser se a marchado, sin huellas ni resentimientos.
Mi alma dianbula, sin alma alguna, pues tengo oídos y no oigo, tengo ojos y no veo, tengo lengua y no hablo, ¡estoy sola! Y el frió espacio de esta soledad se a entrelazado como los amantes que se unes para formar uno, congelando hasta lo mas profundo de mis delicados huesos, pero sin mas bastarle, también a congelado mi alma, que no tiene huesos, y por mas que rezo, son palabras vanas, pues no tienen sentimientos, y aquí vuelve a mi, condenada pregunta que en mi mente desemboca, pues será que esta soledad ¿ya me a vuelto loca?